Astronomía


No deja de ser una simple luna de muy aficionado, pero de momento, es la mejor que he podido sacar.

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Me encontraba surfeando por foros de temática galáctica y extraplanetaria donde una mente pensante preguntaba por nuestra posición dentro del universo (¿más al centro, mas a la derecha o somos un planeta sureño?) Sin un eje de coordenadas establecido, todo es relativo… pero intentemos situarnos, a ver qué conseguimos.

Para empezar a responder viajemos al momento cero. Solemos imaginar el Big Bang como una explosión que se generó en un punto en concreto y a partir del cual el Universo se comenzó a expandir quedando ese punto quizás como centro del Universo.
Estaríamos mal interpretando la teoría, ya que ese punto no existía, el universo no existía antes del Big Bang. La explosión fue una contracción y fuerte expansión simultánea de todo el vacío de energía.

Quizás esta introducción pueda parecer una simple evasión a la pregunta original:

- Ok, de acuerdo, me importa muy poco como se originó el universo, si tiene forma de globo, si se está expandiendo continuamente o nos estamos contrayendo… yo quiero saber dónde estamos ahora.

El Universo se está expandiendo, prueba de ello es que nos alejamos de otros grupos de galaxias; no de nuestro grupo local, pero sí del resto. Para situarnos dentro del universo debemos primero saber que forma tiene éste en un momento determinado (debemos tener en cuenta que el Universo no tiene borde):

¿Cúbica? Poco probable, ¿esférica? , ¿es una hiperesfera el universo?
Imaginemos por un momento que nuestro universo es un globo. Todo el universo visible se encuentra en la superficie de éste. De modo que a medida que hinchamos el globo, nuestro universo se expande, los grupos de galaxias se van alejando entre sí.

Imaginemos un Universo entonces en 2D, como si de una hoja de papel se tratara (¡ojo, analogía!). En nuestro universo solo tenemos largo y ancho, la idea de que nuestra hoja de papel tenga fin es extraña, tan extraña como la idea de que nuestra hoja de papel sea infinita. Pero ¿si cogemos nuestro folio y unimos 2 de sus bordes? Obtenemos un cilindro, sin bases. Esta idea aplicada a nuestro universo nos llevaría a que éste no tiene principio ni fin. Si congelaramos su expansión y tuvieramos un vehículo que nos permitiera recorrerlo rápidamente podríamos salir de un punto y volver a éste sin variar nuestro sentido de la marcha.

Centrándonos un poco más en el Universo real y no en sencillos ejemplos tenemos que tener en cuenta que la geometría del Universo, según la teoria de la Relatividad de Einstein viene dada por la fuerza de gravedad de cada punto (recordemos que la gravedad deforma el espacio-tiempo). Y aunque existe mucho vacío dentro del Universo (imaginemos por ejemplo el espacio que hay entre planeta y planeta, estrella y estrella, galaxias y galaxias); si nos pudiésemos alejar lo suficiente observaríamos un Universo homogéneo; es decir, la materia está distribuida de forma equitativa, siendo la densidad del Universo p y el tipo de geometría isotrópica.

Dependiendo del valor de “p” podemos saber si tenemos un universo Elíptico, Hiperbólico o Euclídeo. Podemos calcular el valor de “p” observando las galaxias y estudiando la luz que emiten para averiguar su masa. El problema es que sólo podemos observar un pequeñísimo porcentaje del Universo visible. Se cree que la materia que forma el Universo visible (galaxias, estrellas y demás) no es más de un 4% del total de la materia del Universo. El resto es matería y energía oscura (parte del universo no observable) dificil o imposible de medir hoy en día.

- Ok, ok, todo eso está muy bien; pero, ¿cuál es nuestra posición dentro del Universo?

Emm…. THE END

Pffff…. viernes, 10:30am y servidor caído (no puedo currar ni queriendo). Vaya 4 horas de trabajo aburridas que me quedan :___(

A finales de los 60 y principios de los 70 el exitoso programa Apollo llegaba a su fin. El fin de la decada de los 60 quedó marcada con la llegada del hombre a la Luna en la misión Apollo 11.

Pero había un problema; y era el coste de cada misión. En cada lanzamiento gran parte de la nave era desehechada. Los ingenieros de la NASA idearon un vehículo que fuese reutilizable a la vez que rentable. Así nació la idea del transbordador espacial.

Una nave capaz de llevar a cabo todos los proyectos de investigación que la agencia espacial desease y además que pudiera financiarse realizando misiones a terceros, como la puesta en orbita de satélites. En teoría, la máquina era perfecta.

El proyecto salió adelante.

El transbordador sería propulsado con un tanque de hidrogeno líquido y por dos depósitos de combustible sólido. Todo, exepto el tanque de combustible líquido, es reutilizable.

En abril de 1981 el Columbia comenzaría la carrera espacial de los transbordadores… el problema es que la NASA no pudo cumplir su promesa de autofinanciar un proyecto que estaba saliendo muy caro a los EEUU. En 4 años se esperaban haber realizado 60 misiones; la NASA sólo pudo realizar 9. Los costes cada vez eran mayores, y los presupuestos cada vez más cortos.

La presión de los medios y altos cargos forzó al programa más de lo que podía dar de sí. En el 28 de Enero 1986 y después de varios retrasos el Challenger despegó a pesar de las recomendaciones de algunos ingenieros que aseguraban que el despegue no debía realizarse por problemas con las juntas de los depositos del combustible sólido.

El resultado de la misión número 25 del transbordador espacial es por todos ya conocido.

Una de las juntas del depósito derecho no aguanto, se inflamó y las llamas llegaron al contenedor principal… 58 segundos bastaron para perder miles de millones de dólares y lo que no tiene precio, 7 vidas humanas.

La NASA realizó diversos cambios y construyó un nuevo transbordador: el Endeavour; que se añadiría al Columbia, Discovery y Atlantis.

Durante las dos próximas décadas el transbordador espacial realizó decenas de misiones. Puso en orbita numerosos satélites, repararon el Hubble, llevó material y astronautas al espacio para la construcción de la ISS. De nuevo se respiraba confianza en la agencia espacial… y eso a veces no es bueno.

Las mejoras se habían hecho, pero seguía habiendo factores de riesgos que tendrían que tener en cuenta… pero no se tuvo, lo que llevaría a la NASA de nuevo al desastre.

En este caso el problema vendría a través del escudo térmico. Éste, está compuesto por losetas de cerámica capaz de soportar las altas temperaturas a las que se ve sometido cuando el transbordador entra en contacto con la atmósfera.

Un estudio reveló que el 10% de las probabilidades de accidente podían venir por el escudo. Además, el tanque de hidrógeno esta cubierto de una espuma de 15cms de espesor para conservar el combustible a -200ºC. La espuma se congela y existía el riesgo de que se desprendiera y golpeara el escudo…

El 16 de Enero el Columbia despegaría, en la que a simple vista pareció una salida perfecta. Pero a los científicos de la NASA se les debió de caer el mundo encima, cuando, analizando los videos del despegue se encontraron con esto:

Un trozo de espuma congelada de aproximadamente 1 kg de peso se había desprendido y golpeado el ala izquierda del transbordador. Mientras tanto, en el espacio, los cosmonautas realizaban sus tareas de investigación. En la Tierra se intentaba averiguar los daños causados; pero la única información disponible son las imágenes del despegue. Las opciones pasaban por fotografía el ala vía satélite, analizar los daños y… ¿qué hacer?, ¿mandar una costosa misión de rescate?, ¿decirles a los astronautas que se las apañen?
La investigación es cancelada y la misión continua hasta el día 1 de Febrero de 2003; fecha de regreso del transbordador.

La nave realiza un giro de 180º sobre si misma de forma que el escudo térmico pasa a estar en contacto directo con la atmósfera mientras se realiza el descenso; el cual es sin motor y que una vez iniciada la maniobra no hay posibilidad de cancelar el proceso.

En ese momento, la información que llega a Houston no es muy positiva: los sensores del ala izquierda están dejando de funcionar y a los pocos segundos, la comunicación con el Columbia se pierde. En el tren de aterrizaje izquierdo estaba dañado, el calor se propagó por el interior del transbordador. El ala izquierda se desprendió del resto de la nave que se desintegraría llevándose a otras 7 vidas por delante…

El transbodador más veterano nos decía adiós.

A parte de los 5 transbordadores mencionados anteriormente, existió un sexto, aunque nunca llegó a sobre pasar la atmósfera ya que carecía de escudo térmico: el Enterprise.

Pero estos vehículos tienen los días contados. La NASA los ha puesto en venta para instituciones americanas que quieran exponerlos en sus instalaciones; fecha prevista: 2010. Y es que, hay que dejar paso a las nuevas generaciones, como el programa Constellation y su nave Orión que realizará su primer vuelo en 2014. Mientras tanto, serán los rusos quienes se encarguen de aprovisionar una de las mayores proezas del ser humano, que sin los transbordadores espaciales, no hubiese sido posible:

Hace un rato que llegué de trabajar y al salir al patio, en un rincón, aislado de las luces de las farolas que iluminan la calle, contemplé un cielo lleno de estrellas, sin Luna, limpio.

Me decidí a sacar unas fotos a unos de los objetos más sorprendentes que pueden observarse a simple vista: La Nebulosa de Orión.

El material:

- Cámara semiautomática. Lumix FZ18.
- El trípode más barato que había en el Media Markt (yo no soy tonto!)
- Un gorrito de lana para el frío.

El resultado:

1. Vista del cielo desde el patio de mi casa, que es particular… laralalaa cuando llueve se moja, como los demás.

2. Vista general de la constelación de Orión… bueno, casi; me comí un trozo de arriba. xD

3. Otro punto de vista de la constelación.

4. Llega el desastre. Intento de hacer una captura con 30 segundos de exposición, con un tripode con patitas de alambre, contaminación lumínica media, con una cámara no apta para trabajar a ISOs altas y sobre todo, sin seguimiento. Esta es la magestuosa Nebulosa de Orión.

5. Una foto desde la azotea. Esa luz naranja infernal es la autopista A49 >:\ y la luz que llega desde la derecha son las farolas de la calle.

6. Esta última ha sido sacada con el hubble, muy parecida a las mías… ¬_¬’
Nebulosa de Orión - Hubble

Gracias Charma por el aviso ;)

Ayer recibí la Panasonic FZ18 y mis primeras tomas no han podido ser más satisfactorias. A parte de las clásicas fotos a la familia y tal, esta noche las nubes me han dejado dispararle alguna foto a la Luna.

El zoom es increíble. No he jugado muchos con los parámetros, las fotos están tiradas a ISO 100, F5 y 1/60 creo recordar, tampoco estoy seguro.

El estabilizador de imagen funciona también impresionantemente bien. Ya que a 72x (zoom digital) que tiene la foto de la Luna, sin trípode y mi pulso no apto para robar panderetas, la imagen ha quedado bastante definida, dentro de lo que cabe.

Revisando el cajón de mis archivos, me he encontrado con las primeras fotos que saqué de la Luna. (video incluido).

Resulta curioso observar la Luna cuando aún no ha anochecido; los detalles de su superficie se mezclan con el azul todavía claro del cielo.

La siguiente quedó un poco oscura ya que me quedó muy al borde del telescopio, y la cámara enfocaba más al centro, por eso le he tenido que subir un poco el brillo y contraste y se ve más artificial.

Por último, un video de una zona de la Luna; a esos aumentos y sin sistema motorizado de seguimiento, como veis, se me escapaba pronto del objetivo…

Somos balleneros, llevamos arpones, más como en luna no hay ballenas cantamos canciones.

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